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jueves, 13 de diciembre de 2012

Cuando la justicia es solo una definición conceptual...


Domicio Ulpiano escribia allá por el 230 d.C.:
"La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho.
Los derechos son: vive honestamente, no hagas daño a nadie y da a cada uno lo suyo".

Mi día comenzó, muy temprano, a eso de las 3 am. Me levante, preparé un café, mire por la ventana y vi que llovía. Mirando por la ventana iba tomando mi café y pensaba: “está mañana el check-point1 va a estar movido”.
Prepare mi cámara de fotos, chequee si mi pasaporte y mi billetera estaban en mi chaleco, terminé mi café, me puse las botas, agarré el paraguas, y justo a tiempo el taxi estaba enfrente de casa.
A eso de las 3:50 am llegamos a Tayba-checkpoint. Llovía fuerte, estaba oscuro y los trabajadores palestinos estaban llegando en taxis, caminando y en autos particulares.
En este control en particular, existe un solo camino, y es de a pie. La única forma que se me ocurre para describir este lugar, es pensar, ya que me crie en el campo, en un gran corral con una puerta que da a una manga, como las que usamos en Entre Ríos, y en otras zonas rurales de Argentina, para marcar y medicar la hacienda. En este caso, en vez de animales, son seres humanos que van recorriendo esta manga y esperando a que los encargados de la seguridad privada israelí abran las puertas. Cada vez que la puerta se destraba suena una chicharra y una luz se pone verde. Luego de pasar la primera puerta, deben pasar por un detector de metales, y hasta ahí podemos observar desde afuera, ya que tenemos prohibido el acceso al interior del check-point.
Cada mañana, miles de palestinos y palestinas recorren varios kilómetros para llegar hasta este puesto de control, donde es incierto cuanto es el tiempo que deberán esperar, cuales son los requisitos que les exigirán cada nuevo día y sin tener la certeza si lograran pasar y llegar a tiempo a sus destinos.
¿Porqué quieren pasar? Para trabajar. La mayoría de palestinos que deben enfrentarse cada día a estos controles, son palestinos sin trabajo y sin tierras que cultivar en sus comunidades locales. La mayoría de ellos trabajan en “negro”, o sea, no poseen derechos laborales, ni beneficios sociales en términos de seguridad social de ningún tipo, y tampoco ningún contrato que les garantice algún tipo de estabilidad laboral, y claro está, como son “ilegales” pueden ser detenidos y devueltos a sus territorios ocupados en cualquier momento del día. Ellos y ellas son “contratados” por empleadores israelíes.
¿Que hacen los Acompañantes Ecuménicos en los checkpoints? Presencia de protección. Ustedes se preguntarán en que consiste este tipo de actividad. Yo me pregunté lo mismo. Básicamente, estamos parados por dos horas o mas, monitoreando cuantos palestinos y palestinas logran sortear los diversos controles de seguridad y cruzar a suelo israelí. Chequeamos además que las puertas permanezcan abiertas durante todo el tiempo que brindamos presencia de protección, y en caso de que se cierren por mas de 10 minutos, hacemos una serie de llamados a diversas oficinas de derechos humanos que siempre nos dicen que nos llamaran a la brevedad y nunca llaman.
Muchos de los trabajadores nos agradecen que estemos allí; otros nos cuestionan para que seguimos yendo si todo sigue igual. La gran mayoría no habla con nosotros porque nosotros no hablamos árabe y ellos no hablan inglés.
Hoy por la mañana llovía. El lugar que ocupamos habitualmente no posee ningún tipo de protección contra el agua que nuestro Dios nos regala, por lo cual debimos ubicarnos dentro de la manga, y en este lugar nos encontramos cuerpo a cuerpo con casi cada uno de los transeúntes. Caras y miradas separadas por centímetros, respirando casi el mismo aire, el mismo humo del tabaco; risas y miradas amargadas desfilaban otra vez hacia la in-seguridad de lo seguro. Miradas que atravesaban cada uno de mis pensamientos, el agua de las goteras que pegaba contra mi chaleco, y en mi mano derecha un contador que documentaría mas tarde cuantos palestinos y palestinas lograron dar una vez mas el salto hacia lo incierto.
Del otro lado, militares, policía y seguridad privada israelí haciendo lo que quieren, cuando quieren y donde quieren, sin respetar normas y derechos nacionales, internacionales y extra-terricolares, si es que existen en el algún tiempo y lugar.
La justicia en Palestina e Israel es mediada por la ley del mas fuerte: aquel que tiene dinero y armas es el rey de la selva. Los demás, simples lacayos al servicio involuntario del poder.
En Israel y en los Territorios Palestinos, las discusiones sobre los derechos humanos y el respeto por la integridad psíquica, física y emocional de los seres humanos se deja de lado para pensar estrategias de control por un lado, y generar nuevas estrategias para sortear estos controles del otro.
En el medio de este escenario, estamos nosotros y nosotras, Acompañantes Ecuménicos que poco sabemos de un conflicto que lleva mas de seis décadas. Tenemos cientos de hojas con estadísticas, reportes, informes sobre violaciones a los derechos humanos, cuantos muertos lleva Israel, cuantos muertos llevan los palestinos, hojas con decenas de números de teléfonos de organizaciones civiles, locales e internacionales, declaraciones de convenciones internacionales sobre derecho internacional, asambleas por los derechos humanos, mapas, historias, fotos, videos... y todo sigue igual, o peor.
Hoy por la tarde, regresé a mi casa. Después de un día largo, después de haber monitoreado una puerta escolar que alguna vez les contaré de que se trata, y de haber participado de una reunión, prendí mi computadora, y quise acercarme un poco a mi tierra. Comencé a leer un diario online de Argentina. El titulo del articulo que estaba leyendo rezaba: “Unas putas y nada más”. Después de terminar de leer, mi vista se ancló en el techo de mi casa, y mis pensamientos comenzaron estar cada vez mas confundidos. “yo recorrí más de 15.000 km para pensar una realidad diferente, en un lugar totalmente desconocido, con pautas y normas culturales ajenas a las mías, con un idioma que no entiendo, y con otro que hablo a medias, deje atrás por un tiempo a mi familia y a mis amigos para apostar por la paz y la liberación de las injusticias en un país que no es el mio, y en mi país, allá en Argentina, al sistema judicial de los hombres y las mujeres les importa un carajo si una piba de 23 años desaparece y es convertida en objeto sexual para que unos cuantos enfermos gasten unos pesos, y otros, puedan sacar unos mangos de la movida”.
No tengo ni idea que le pasa a cada palestino por la cabeza y corazón cuando le destruyen una casa, le ocupan un pedazo de tierra o le matan a un hermano; tampoco se me ocurre que siente y piensa el conductor de la maquina israelí que derriba la casa, o que siente la soldado israelí que mato al pibe palestino ayer en Hebron. Tampoco se lo que es que una hija desaparezca por diez años y que en diez años de proceso judicial y de investigación no logren ni encontrar a la piba ni encontrar responsables. Tampoco se con certeza que la justicia en la que creo sea la verdadera, la correcta y la efectiva; pero creo.
En este momento de mi vida, no me siento cómodo juzgando a la personas. Siento que no me sentaría bien ningún traje de juez.
Pero tampoco me siento cómodo en un lugar de pasividad y de no-palabra.
Por eso me sigo moviendo. Por eso sigo creyendo. Por eso sigo tratando de apalabrar lo que veo y percibo.
Pero me cuesta creer en la justicia de los hombres y las mujeres.
Por eso apelo a otra justicia, que viene de afuera, una justicia que es extra-nos.
Por eso sigo creyendo que la justicia del Reino esta siendo en este momento pero que todavía falta; no se cuando será del todo, y tampoco se si será del todo. Y aunque las realidades sigan tratando de convencerme de lo contrario, voy a seguir apelando a mi fe para seguir caminando y diciendo.
Por eso, en vez de juzgar, aunque no pueda dejar de hacerlo del todo, prefiero seguir buscando y dirigir mis sensaciones y pensamientos hacia una justicia que es según los criterios de Dios y no según los criterios de los hombres.
Que el amor y la misericordia de nuestro Dios nos libere una y otra vez. Que lo inagotable de la Resurrección sea para cada crucificado y crucificada aquí en Palestina, allá en Argentina, y en cada rincón de este mundo. Que el soplo del Espíritu Santo sea el regente de nuestras vidas y nos despierte cada día con fuerzas para seguir creyendo en una nueva realidad, en un Reino de justicia para cada ser humano de esta Creación.
Hasta otro día. 

13.12.12 - Tulkarm - Territorios Palestinos
Jonathan Michel 

1Son barreras de control territorial entre Israel y la Palestina ocupada. Fueron creados por la Fuerza de Defensa Israelí (FDI, o IDF en inglés). Su objetivos principal, según la FDI, es el aumento de la seguridad de Israel y sus asentamientos a los largo y lo ancho de Cisjordania.

La última encuesta de junio de 2012 de UN OCHA(United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs – occupied Palestinian territories. http://www.ochaopt.org) ha documentado y mapeado 542 obstáculos que bloquean la circulación de los palestinos dentro de Cisjordania. Esto incluyen 61 puestos de control con dotación permanente (con exclusión de los puestos de control en la Línea Verde), 25 puestos de control parciales y 436 obstáculos físicos, incluyendo retenes sin personal,
muros de tierra en las rutas, puertas agrícolas, barreras en las rutas y trincheras.
Para más información acerca de los puestos de control en Israel y Palestina, pueden seguir el siguiente link. Lamentablemente, solo por ahora, OCHA brinda información unicamente en inglés, hebreo y árabe. http://www.ochaopt.org/documents/ocha_opt_movement_and_access_report_september_2012_english.pdf

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